El eje cerebro-intestinal
Con más de 100 millones de neuronas, el estómago tiene su propio sistema nervioso: el entérico, también conocido como el segundo cerebro. Este es un pilar importante para la salud, pues participa como parte de nuestro sistema inmunitario y digestivo entre otras funciones importantes. Nos ayuda a sentirnos bien, evita que nos enfermemos tan fácilmente y también evita molestias y dolores de estómago como lo son los síntomas de indigestión.
En los últimos años se ha investigado con mayor interés sobre la relación que existe entre la microbiota del tracto digestivo y del sistema nervioso central, ósea al denominado eje intestino-cerebro. A su vez, este eje cerebro-intestinal se comunica directamente con el cerebro a través de 3 vías distintas: el nervio vago, la vía sistémica (mediante hormonas, metabolitos y neurotransmisores) y el sistema inmune (por la acción de las citocinas).
- El nervio vago, uno de los más largos del cuerpo, se conecta físicamente del estómago al cerebro, envía mensajes y mantiene a los dos en constante comunicación. El microbioma, compuesto por miles de millones de microorganismos dentro de los intestinos, produce y regula los neurotransmisores y hormonas clave.
- La vía sistémica / sistema circulatorio, algunas neurohormonas como la serotonina o dopamina, se liberan desde el intestino y tanto de manera directa como indirecta pueden intervenir en el comportamiento de las personas.
- El sistema inmune, cuando se detecta un patógeno, el microbiota puede tener un papel importante activando algunas células del sistema inmune y liberando citocinas.
Todo esto quiere decir que lo que ocurre aquí abajo se refleja allá arriba.
Fuentes de referencia:
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